Internet: ventas realizadas y cobradas por intermediarios: ¿Dónde está mi dinero? Recuperación del dinero recibido por los agentes comerciales en nuestro nombre: ¿civil o penal?

-- Posted: 26/11/2017 -- By: Sándor Darvas -- Comments: 0

Es muy corriente trabajar con empresas que se dedican a la prestación de servicios de promoción y realización de campañas de publicidad y marketing para la venta de todo tipo de servicios a través de los medios telemáticos, Internet o nuevas tecnologías.

En este caso el intermediario actúa como agente del vendedor, quien presta el servicio o suministra el producto y corre con los costes y el riesgo de la operación.  El intermediario se limita a poner en contacto ambas partes y cobrar una comisión por ello.

El problema surge porque el cliente realiza el pago del importe total al intermediario y es el intermediario quien debe transferir el precio del servicio al proveedor, descontando su comisión.  En ocasiones el intermediario retiene el precio debido al vendedor, quien tiene que prestar el servicio sin haber recibido sus emolumentos.

El problema se agrava cuando llamamos repetidamente al intermediario para recibir nuestros honorarios y nos retrasan el pago.  Seguimos suministrando servicios, estamos obligados ya que nuestro agente ha realizado una venta en nuestro nombre, y no recibimos el dinero.  Las ya conocidas excusas de mal pagador.

En este caso es frecuente acudir a la jurisdicción civil y empezar un proceso que se dilata en el tiempo y con unas probabilidades escasas de recibir el dinero.   Cansados de esto nos podemos plantear acudir a la jurisdicción penal, pues existe un delito de alzamiento de apropiación indebida (artículo 253 del Código Penal).

Las condiciones que deben darse para ello según doctrina del Tribunal Supremo son:

a) que el autor lo reciba en virtud de depósito, comisión, administración o cualquier otro título que contenga una precisión de la finalidad con que se entrega y que produzca consiguientemente la obligación de entregar o devolver otro tanto de la misma especie y calidad;

b) que el autor ejecute un acto de disposición sobre el objeto o el dinero recibidos que resulta ilegítimo en cuanto que excede de las facultades conferidas por el título de recepción, dándole en su virtud un destino definitivo distinto del acordado, impuesto o autorizado;

c) que como consecuencia de ese acto se cause un perjuicio en el sujeto pasivo, lo cual ordinariamente supondrá una imposibilidad, al menos transitoria, de recuperación.

En este caso, analizo las cuentas anuales de la Sociedad querellada, que ha actuado como intermediaria:

  1. Importe transaccionado por la sociedad en el año 2015 es de 35 millones de Euros
  2. Importe neto de la cifra de negocios en el mismo periodo importa 13,6 millones de Euros (el ingreso reconocido es un porcentaje del importe transaccionado)

Esto quiere decir que, efectivamente, la sociedad reconoce que el dinero recibido no ha sido recibido en concepto de honorarios, sino que una parte importante (21,4 millones de Euros) ha sido recibido en concepto de comisiones.

¿Qué ha hecho la sociedad con este dinero?

Pues no lo sé.  Pero veo que las inversiones en empresas del grupo ascienden a 38,5 millones de Euros y los saldos a cobrar de estas sociedades asciende a 10 millones de Euros y las deudas con proveedores ascienden a 5 millones de Euros.

Me imagino que los 4.000 Euros de mi cliente estarán enterrados dentro de los 5 millones de Euros.  Probaremos en la jurisdicción penal: está claro que mi dinero ha sido empleado por la sociedad para fines espurios y ya estamos cansados de llamar al departamento de cobros sin recibir respuesta alguna.

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