Quiero ser el economista del año

-- Posted: 15/08/2013 -- By: Sándor Darvas -- Comments: 0

La buena noticia es que el Colegio de Economistas de Cataluña ha inaugurado recientemente su nueva sede de 3.083 metros cuadrados y 13.370.000 Euros de coste.  La mala es que la Asamblea del  Colegio ha aprobado una derrama extraordinaria para financiarla.

La construcción ha terminado con trece meses de retraso.  Creo que es divertido el hecho de que la constructora elegida (TAU ICESA) presentó concurso de acreedores poco después de haber sido elegida para llevar a cabo las obras (en casa del herrero, cuchillo de palo).  Es la misma constructora a la que se encargó el Mercado del Born, cuyo techo “hizo aguas” poco antes de la inauguración.

Un problema adicional es la actual sede, cuya venta fue prevista como fuente de financiación para la nueva construcción, ha disminuido de valor: se había tasado en 4.725.000 Euros en el año 2007 y ha bajado hasta 2.400.000 Euros en el año 2012.  Existen instrumentos financieros para proteger el precio de venta, pero quizá el Colegio de Economistas se equivocó en lo dura que sería la crisis.  Han decidido no “malbaratar” la sede actual, con la esperanza de que aumente su valor, e imponer a los colegiados una derrama extraordinaria.  Una solución poco imaginativa.

En mi opinión, el problema estriba en que la nueva sede no tiene como objetivo servir a los intereses de los colegiados.  Se pretende rentabilizar un espacio sobredimensionado arrendándolo a otros usuarios (sean empresas o universidades) cuando esta no es la misión del colegio.

Pero ¿cuál es la misión del Colegio de Economistas de Catalunya?  Nadie lo sabe.  Pensar en la economía seguro que no: en la nueva sede no hay biblioteca.  Quizá sea darse premios y galardones unos a otros: yo también quiero ser el Economista del Año.

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